Asesoramiento educativo

ESCUELA DE PADRES/ EDUCACIÓN EMOCIONAL/ FRACASO ESCOLAR/ T.FAMILIAR BREVE EN PROBLEMAS DE CONDUCTA EN LA EDAD ESCOLAR/ PROBLEMAS DE APRENDIZAJE/ T.EDUCATIVA RESILIENTE….

CONVIVENCIA FAMILIAR

0009983534V-849x565Se suele hablar en muchas ocasiones de lo distintos que somos unos de otros, cuestión que se puede aplicar a la propia familia, ya que aunque podamos observar similitudes de comportamiento entre sus miembros, pocas dudas caben que cada persona tiene sus peculiaridades, y son éstas las que en no pocas ocasiones generan dificultades de aceptación, comprensión… es decir, dificultades de convivencia.

Se puede decir que allá donde existen relaciones sociales, es muy probable que existan problemas de convivencia o conflictos, por lo tanto se han de entender como circunstancias “naturales” al propio proceso interrelacional. Así pues, la cuestión es a parte de evitarlos, el solucionarlos aprendiendo de ellos, y saberlos solucionar de forma satisfactoria para las partes, para conseguir un resultado óptimo para la propia convivencia.

Hemos de tener en consideración la importancia conceptual y práctica de las habilidades sociales, y más concretamente de las relaciones intrapersonales e interpersonales; refiriéndose a grandes rasgos, en el caso de las primeras, a la conciencia de uno mismo, de su autocontrol y motivación de logro, y en el caso de las segundas, a la capacidad de relacionarse adecuadamente con los demás, y especialmente, el saber ponerse en su lugar (empatía).

El pensamiento es esencial para solucionar las situaciones problemáticas, y ante tales, debe evitarse la precipitación, procurando una jerarquización sistemática de respuesta, donde en primer lugar ejercer autocontrol sobre la propia conducta para poder pensar adecuadamente la solución (respuesta); tratándose en definitiva, de pensar antes de hacer, para así encontrar la mejor solución entre las diferentes posibilidades existentes.

En coherencia con lo anterior hemos de tener clara la importancia de la conducta de los padres como modelo para la de los hijos, de modo que el pensar antes de hacer debe permitir escoger la mejor respuesta no sólo en cuanto a la resolución en la inmediatez, sino también en cuanto a conducta a imitar por los hijos, ante lo cual se considera fundamental el autocontrol, y el evitar los malos modales o las respuestas incoherentes con las normas de convivencia familiar.

Así pues, se ha de favorecer un clima familiar en el que sean cotidianos aspectos como: pedir las cosas por favor, elogiar o el favorecer acuerdos. Otro elemento fundamental para una buena convivencia, se refiere a una eficiente educación emocional (como hemos visto en otra entrada), que favorezca el reconocimiento y aceptación de las emociones propias y las de los demás.

En definitiva, podemos decir que aprender a convivir es esencial para generar un clima familiar afectivo y de comprensión, en el que todos sus miembros puedan desarrollarse en equilibrio emocional y personal, y a partir del respeto hacia uno mismo y hacia los demás, poder desarrollar adecuadamente sus potencialidades.

Saludos,

Pascual Fernández Cercós

Asesor familiar en problemas de conducta en edad escolar.

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